¿Qué es? Una contractura muscular involuntaria mantenida en el tiempo (no momentánea como en el caso de los calambres). Puede afectar a uno o varios músculos y se produce cuando por agotamiento, estos no consiguen relajarse.
¿Qué síntomas notamos? Dolor muscular intenso y muy localizado incluso en reposo. Al tocar la zona suele notarse un endurecimiento y la presión intensifica el dolor. En ocasiones la contractura puede afectar a la circulación sanguínea provocando adormecimiento y hormigueo. También puede comprimir algún nervio causando un dolor reflejo en una zona distinta a la del origen de la contractura.
